Un equipo de chorro de arena puede estar en perfecto estado y, sin embargo, no ofrecer el rendimiento esperado. Falta de potencia, consumo excesivo de abrasivo, atascos, caídas de presión o una limpieza demasiado lenta no significan necesariamente que exista una avería en la arenadora.

En un sistema de chorreado intervienen numerosos elementos y todos ellos deben trabajar de forma equilibrada: compresor, caudal y calidad del aire comprimido, arenadora, abrasivo, boquilla, presión y configuración del equipo.

Un error en cualquiera de estos puntos puede afectar directamente a la productividad y al resultado obtenido sobre la superficie.

Por eso, antes de pensar que el problema está en la máquina, conviene revisar la instalación completa.

En este artículo analizamos 5 errores habituales que pueden reducir el rendimiento de un equipo de chorro de arena y qué aspectos debemos tener en cuenta para evitarlos.